Acuicultura y Biodiversidad
Durante mucho tiempo, la acuicultura se percibió como una actividad que podía entrar en competencia con los entornos naturales. Hoy en día, los conocimientos científicos y los avances tecnológicos demuestran, por el contrario, que una acuicultura bien diseñada puede convertirse en un verdadero actor en la conservación de la biodiversidad.
Producir más preservando los ecosistemas
Ante el crecimiento de la población mundial y la disminución de los recursos pesqueros salvajes, la acuicultura representa una solución imprescindible para responder a la creciente demanda de proteínas acuáticas.
Sin embargo, su desarrollo solo puede plantearse reduciendo sus huellas ambiental y de carbono. Los proyectos modernos adoptan actualmente un enfoque integrado en el que la gestión del agua, el control de los vertidos, la eficiencia energética y los recursos biológicos constituyen elementos fundamentales del diseño.
La biodiversidad comienza con la calidad del agua
La biodiversidad acuática depende directamente de la calidad de los ecosistemas.
En una explotación acuícola, la gestión del oxígeno disuelto, el dióxido de carbono, el amoníaco, las materias en suspensión y los parámetros fisicoquímicos permite garantizar el bienestar de los peces y, al mismo tiempo, limitar los impactos sobre el medio receptor.
Los sistemas modernos de tratamiento de agua, los biofiltros, las columnas de desgasificación, los esterilizadores UV, los skimmers y los sistemas de recirculación (RAS) permiten hoy reducir considerablemente las captaciones de agua y los vertidos al medio ambiente.
Los sistemas de recirculación (RAS): una revolución ambiental
Las instalaciones de recirculación utilizan hasta un 99 % de agua reciclada.
Esta tecnología permite:
- Reducir considerablemente las extracciones del medio natural;
- Limitar los vertidos de nitrógeno y fósforo;
- Controlar los riesgos sanitarios;
- Mejorar los rendimientos zootécnicos;
- Producir cerca de las zonas de consumo, reduciendo así la huella de carbono asociada al transporte.
Gracias a estas tecnologías, es posible producir más consumiendo menos recursos naturales.
Restaurar en lugar de explotar
La acuicultura también participa en numerosos programas de conservación.
Muchas especies amenazadas son actualmente objeto de programas de reproducción controlada destinados a reforzar las poblaciones naturales o a reintroducir individuos en su hábitat de origen.
Los centros de investigación, los conservatorios y determinadas piscifactorías desempeñan así un papel fundamental en la conservación del patrimonio genético de numerosas especies acuáticas.
Favorecer una biodiversidad funcional
La biodiversidad no se limita únicamente a los peces.
Los microorganismos presentes en los biofiltros garantizan la nitrificación indispensable para el funcionamiento de los sistemas de recirculación.
Las microalgas contribuyen a la producción de oxígeno, a la valorización de nutrientes y constituyen un recurso alimentario esencial para numerosas especies cultivadas.
Los invertebrados, las bacterias y todas las comunidades biológicas participan en el correcto funcionamiento de los ecosistemas acuáticos artificiales.
Por ello, una instalación eficiente se basa tanto en un equilibrio biológico como en equipos técnicos adecuados.
Diseñar instalaciones respetuosas con el medio ambiente
La integración ambiental comienza desde la fase de estudio.
El dimensionamiento hidráulico, la elección de los equipos, la gestión energética, la recuperación de aguas, el tratamiento de lodos y la optimización de los consumos permiten reducir de forma sostenible el impacto ecológico de las instalaciones.
Cada proyecto debe buscar el mejor equilibrio entre rendimiento técnico, rentabilidad económica y preservación de los recursos naturales.
La experiencia al servicio de una acuicultura sostenible
Desde hace casi cuarenta años, CHF Aquaculture France acompaña a profesionales, administraciones públicas, institutos de investigación e inversores en el diseño de instalaciones eficientes y respetuosas con el medio ambiente.
Nuestro enfoque combina ingeniería hidráulica, tratamiento del agua, eficiencia energética, bienestar animal y control de los impactos ambientales para desarrollar una acuicultura responsable, innovadora y sostenible.
Porque producir peces no consiste únicamente en dominar una tecnología, sino también en preservar los ecosistemas de los que depende el futuro de todo el sector.